Jamás la olvidará, pero tampoco la perdonará. Stacey regresa sana y salva gracias al equipo de Kade. Sin embargo, Chris, su agresor desquiciado, la sumerge en el infierno más profundo, hasta que finalmente tiene la oportunidad de defenderse. El infierno de Kade nunca había sido tan oscuro y profundo. Ver a Stacey una sola vez casi lo hizo perder el control. Ahora, tras verla por segunda vez y después de que casi sucumbiera a su poder, el desastre se cierne sobre él. Por mucho que la odie, Stacey es un ancla, y los recuerdos de lo que compartieron eran lo único que lo mantenía cuerdo e impedía que la oscuridad lo consumiera por completo.