No creo haber estado nunca en una situación peor. Me explico: me han arrojado al Nilo, tengo las manos y los pies atados y me estoy ahogando. Y, por si fuera poco, se me acerca un cocodrilo enorme. A la tía Paula le pareció que pasar unos días en El Cairo sería divertido. El plan era ver el Despertar del Nilo, un ritual único que tiene lugar cada doscientos años. Pero alguien ha robado la estatua de Hapi, el dios del río, y ha desatado las plagas de Egipto. Si no recupero la estatua a tiempo, el destino de la familia Black (y el de toda la humanidad) estará en peligro. ¡Gulp!