Llorarás, reirás y puede que hasta te emociones en algún momento. Te advierto que este libro es un terremoto constante, una cadena de golpes, un abrazo por la espalda, una juventud robada, un alma de terciopelo, sexo liberado, una bala en la recámara, un intento de suicidio en cada estrofa. Pero no necesitarás pastillas, podrás dormir tranquilo, aunque nunca volverás a ser el mismo.