Ana Karenina, que Tolstói comenzó a escribir en 1873 y no se publicaría en formato libro hasta 1878, es una disquisición exhaustiva sobre la institución familiar y, quizás sobre todo, como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en el cumplimiento de los deseos preside la detallada descripción de una espléndida galería de personajes que experimentan la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el aburrimiento, los mayores placeres y las más tristes miserias.