Fitz, el hijo bastardo del príncipe heredero de los Seis Ducados, no tiene aliados. Solo su conexión mágica con los animales, el antiguo arte conocido como la Magia, le brinda compañía. Pero la magia es peligrosa si se usa con demasiada frecuencia, y el uso de la Magia se castiga con la muerte. Cuando el rey Shrewd lo convoca a la corte, Fitz se embarca en una nueva vida llena de intrigas palaciegas. Bajo la tutela del rey, comienza su entrenamiento en el arte del asesinato... y también en la Magia, una magia reservada a la estirpe real que permite comunicarse telepáticamente, manipular los pensamientos de los demás e incluso implantar ideas extrañas.