El redactor publicitario hispanohablante más influyente está de vuelta en las librerías. Miren. El otro día iba caminando por la calle y un tipo me paró; casualmente llevaba uno de mis libros. Me saludó y me pidió que se lo firmara. Sí, llevaba una mochila, bolígrafos, libros y una camiseta sudada. Todo en orden.