En los albores del siglo V, Roma se tambalea al borde del abismo. El gran imperio que una vez dominó el mundo occidental es peligrosamente vulnerable a sus antiguos enemigos: las grandes tribus bárbaras de vándalos y visigodos. Peor aún, sin embargo, son los rumores de un nuevo poder que surge en el este. Una nación de feroces guerreros a caballo, los hunos, aterrorizan la frontera. El joven Atila, nieto del rey de este pueblo, vive como rehén en Roma para que su abuelo se mantenga fiel a la alianza con el emperador. Allí aprende a despreciar y odiar a sus decadentes guardianes.