Clay Blaisdell, llamado Blaze por todos, mide dos metros y pesa trescientos treinta y seis kilos. Es un verdadero gigante. Sin embargo, hasta que conoció a George Rackley nunca había hecho nada grandioso. George Rackley le enseñó a Blaze cien maneras de estafar a la gente y se le ocurrió un plan ambicioso: secuestrar a un niño rico. La familia Gerard es multimillonaria y los nuevos retoños del clan valdrán muchos de estos millones. Solo hay un problema: cuando llega el momento de comenzar, George, el cerebro detrás de la operación (y todo lo que hacen), muere. O tal vez no... Por eso Blaze huye desesperadamente de una tormenta y de la policía.