Condenado a la seriedad y la pretensión, Julio, el silencioso protagonista de este libro, acaba por convencerse de que es mejor encerrarse en su habitación y observar el crecimiento de un bonsái que vagar por los incómodos caminos de la literatura. Se trata, como dice el narrador, de «un relato ligero que se torna pesado», una historia elíptica y vertiginosa marcada por la inquietante desaparición de una mujer. Jorge Luis Borges aconsejaba escribir como si se estuviera redactando un resumen de una obra ya escrita. Y eso es precisamente lo que Alejandro Zambra ha hecho en este libro, que —así como un bonsái no es un árbol— es más una novela resumen, o incluso una novela bonsái, que una novela corta o un cuento largo.