Denji es un pobre infeliz que haría cualquier cosa por guita. Su padre se suicidó dejándole una deuda impagable con la mafia, jamás en su vida lo abrazaron y gracias si puede apuntar a comerse una rodaja de pan lactal por día. Cuando ya casi no le quedan órganos que vender, empieza a cazar demonios con su perro-motosierra, Pochita, subsistiendo con el sueño de tener un futuro mejor… Hasta que el mismo mafioso para el que trabajaban les tiende una trampa y ambos mueren descuartizados… al menos por un rato.