Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía recordaría aquella tarde lejana en que su padre lo llevó a descubrir el hielo. Macondo era entonces un pueblo de veinte casas de barro y caña construidas a orillas de un río cuyas aguas cristalinas se desplomaban sobre un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas, había que señalarlas. Un mito por derecho propio, aclamado por sus lectores como la obra más importante en español después de la Biblia, Cien Años de Soledad narra la saga de la familia Buendía y su maldición, que castiga el matrimonio entre parientes dándoles hijos con rabo de cerdo. Como un río desbordado, a lo largo de un siglo, sus destinos se entrelazarán a través de maravillosos acontecimientos en el fantástico pueblo de Macondo, en una narrativa que es la cumbre indiscutible del realismo mágico y la literatura del boom. Alegoría universal, es también una visión de Latinoamérica y una parábola sobre la historia de la humanidad.