¿Por qué nos cuesta tanto poner límites? El miedo a perder el trabajo, la idea del amor romántico o el miedo a quedar excluidos de nuestro círculo social son algunas de las razones. Por eso nos cuesta tanto hacerlo y, cuando decidimos hacerlo, nos sentimos culpables e incluso ansiosos. Lo cierto es que poner límites en las relaciones es tan necesario como ponerlos en una carretera: previene accidentes. Lo importante es saber comunicar esos límites porque eso es lo que nos ayudará a mejorar nuestra relación con los demás y con nosotros mismos.