Habla sobre Julián quien lucha contra el aburrimiento de todas las maneras posibles. Desde que tiene hepatitis, ha recreado en su cabeza conversaciones imaginarias entre ostras que no tienen nada que hacer, ha buscado formas en las manchas de la pared, ha lanzado mocos al aire. Pero es feliz porque no tiene que ir a la escuela. Y no se acercará a los libros, no leerá, no escribirá, no pensará en la tarea.