Una historia para ayudarte a dejar de gritar. Pablo y su familia (sus padres y su hermana pequeña) aprenderán que es posible no gritar cuando están enojados entre sí o con los demás. Porque cuando nos gritamos, nuestros corazones se distancian cada vez más, y entonces no podemos encontrarnos. Así que, en la mayoría de los casos, un susurro basta para comunicarse bien.