A los veintiún años, Auburn Reed ha perdido casi todo lo que le importaba. En su lucha por reconstruir una vida destrozada, tiene un objetivo claro y no hay margen de error. Pero cuando entra en un estudio de arte de Dallas buscando trabajo, no espera sentirse tan atraída por el enigmático artista que trabaja allí, Owen Gentry. Por una vez, Auburn se arriesga y se deja llevar por su corazón, pero descubre que Owen intenta ocultar un gran secreto. Cuando el pasado de Owen amenaza con destruir todo lo que Auburn aprecia, la única manera de evitar que su vida se derrumbe es apartar a Owen de ella. Para salvar su relación, Owen solo tiene que confesar, pero no puede. Porque sabe que algunas confesiones son mucho más destructivas que el pecado cometido.