Por un lado, está la necesidad. Por el otro, está el destino. Estar destinada a convertirse en una especie de canal sobrenatural no es exactamente genial, especialmente cuando la "otra mitad" de Alexandria la sigue a todas partes. Seth siempre está en su sala de entrenamiento, fuera de sus clases o en su dormitorio, y nada de eso le agrada a Alex. Su conexión tiene algunos beneficios, como mantener a raya las pesadillas sobre su trágico enfrentamiento con su madre, pero no tiene ningún efecto sobre los sentimientos prohibidos de Alex por Aiden, un sangre pura.