Hay tres cosas de las que estoy absolutamente segura. Primero, Edward es un vampiro. Segundo, una parte de él ansía beber mi sangre. Y tercero, estoy total y perdidamente enamorada de él. Cuando Isabella Swan se muda a Forks, un pequeño pueblo del estado de Washington donde nunca deja de llover, piensa que es lo más aburrido que le podría haber pasado. Pero su vida da un giro emocionante y aterrador cuando conoce al misterioso y seductor Edward Cullen.