"Ellos". Esta sola palabra, tan breve, basta para explicar la brecha que se abrió entre el pueblo y los gobernantes. "Ellos" es diferente de ese viejo y eufórico "nosotros". El "nosotros" de los muchachos de ese tiempo, que marcharon victoriosos y juntos a La Habana. "Ellos" ahora son extraños".