Guatemala atravesaba los años más duros de su conflicto armado interno cuando Carlos Parellada, quien comenzaba a estudiar medicina, decidió incorporarse a la reserva del ejército. Lo hizo porque quería cumplir la ley -cosa que muy pocos hacían entonces- con inocencia y hasta con cierto temor. La experiencia de aquel año en el que se formó como reservista sería memorable, tanto que, años más tarde, decidiría dejarla reflejada en estas páginas que Editorial Grafía, etc. se complace ahora en presentar al lector. El libro tiene un ritmo rápido y una lectura amena. Es una historia viva, llena de anécdotas que muestran la dureza del entrenamiento de los reservistas y episodios que el lector encontrará divertidos, ya que están narrados con sencillez y buen humor.