La llegada del pequeño Andy no solo ha traído un amor infinito, sino también una aterradora metamorfosis. Ha roto el delicado equilibrio que mantenían con orgullo, deseo y cicatrices. Mientras Noah intenta reconocerse en el espejo, Nick descubre que la paternidad no solo despierta la ternura, sino que también abre la puerta a los fantasmas del pasado, aquellos de los que ha intentado escapar durante años. Y cuando una acusación lo acorrala, todo estalla. En el ojo del huracán, el amor deja de ser un refugio y se convierte de nuevo en un campo de batalla. Se repliegan sobre sí mismos, levantan muros y olvidan que su fuerza siempre fue "nosotros", porque si hay algo que saben hacer bien, es destruirse mutuamente cuando más se necesitan. La pregunta es... ¿de quién será la culpa esta vez?