El comisario Christian Habersaat lleva diecisiete años intentando en vano resolver el asesinato de una joven hallada colgada boca abajo de un árbol. Desesperado, pide ayuda a Carl Mørck, quien, tan malhumorado como siempre, apenas le presta atención. Poco después, Habersaat muere en circunstancias misteriosas y, unos días más tarde, su hijo también fallece.