Tener la cabeza en las nubes, quejarse del frío que hace, correr a la velocidad del rayo... El tiempo aparece en nuestras conversaciones, pero también es una ciencia. Para entender lo que sucede en el cielo es necesario separarse de la Tierra y entrar en la atmósfera. Esta capa protectora, formada por gas, rodea nuestro planeta y juega un papel clave en los fenómenos meteorológicos.