Criptomonedas, capitalismo de casino y la edad de oro del fraude. En el apogeo de la pandemia, la estrella de televisión Ben McKenzie era el emblema perfecto de las criptomonedas: un padre que se quedaba en casa cuidando a su familia, con poco dinero en el bolsillo, preocupado por ella y armado únicamente con la vaga idea de que la gente se estaba haciendo rica con algo que él (a pesar de tener un título en economía) no comprendía del todo. Atraído por promesas grandilocuentes y utópicas y, según él mismo admite, con cierto temor a perderse la oportunidad, McKenzie se lanzó de cabeza al mundo de la cadena de bloques, el Bitcoin y las muchas otras criptomonedas y mercados donde se negocian; pero tras indagar un poco más, tuvo que preguntarse: "¿Estoy loco o todo esto es una gran estafa?".