En una sociedad enfrentada entre el convencionalismo y la vanguardia, la costumbre y el progreso científico, el romance de Florentino Ariza y Fermina Daza está destinado a permanecer en la memoria de sus lectores en una época idílica. "Era inevitable: el olor a almendras amargas siempre le recordaba el destino del amor trastornado". Así comienza una de las historias de amor más maravillosas de la literatura universal.