Un poema infantil en 10 estaciones para reconocernos en el momento primordial de nuestra historia. Gruñidos como poemas; aplausos, suspiros, manos que se agitan como nombres, miradas y guiños para expresar hambre o amor. Julio Serrano escribe a los primeros abuelos y abuelas, a sus primeros dibujos, al primer viaje, y al animal que un día emergió de su dibujo en la piedra y continúa galopando en nuestros genes, en todos nuestros corazones. Lo hace a través de la poesía, y no solo de las palabras. Armando Fonseca también aporta su granito de arena con ilustraciones, sorprendentes y conmovedoras, que imprimen nuevos significados y recursos estéticos a esta.