Tras ayudar a millones de personas a replantearse su relación con el dinero —cómo ganarlo, ahorrarlo e invertirlo—, Morgan Housel nos invita ahora a reflexionar sobre algo igualmente importante: aprender a gastar con prudencia. La mayor recompensa no es económica, sino la tranquilidad. Sin embargo, a menudo gastamos ese dinero en cosas inútiles, más preocupados por la imagen que proyectamos que por lo que realmente necesitamos. O peor aún, lo acumulamos con ansiedad, temerosos de gastarlo precisamente en lo que podría mejorar nuestras vidas. El arte de gastar dinero