En la noble ciudad extremeña de Jerez de los Caballeros, Luis María Monroy Villalobos nació en el siglo XVI, segundo hijo de una ilustre familia. Sus primeros años estuvieron marcados por la ausencia de su abuelo, cautivo de los turcos, y de su padre, quien luchó como capitán en un regimiento de la armada imperial. Tras la muerte de este último, y en cumplimiento de su última voluntad, Luis María comenzó su formación como caballero al servicio del emperador en Belvís, Oropesa y Jarandilla de la Vera. Se convirtió en paje del propio Carlos V, descubriendo su gran talento y pasión por el canto y la vihuela. Bajo la tutela de su pariente, el conde de Oropesa, entró al servicio del nuevo emperador en el famoso regimiento de Don Álvaro de Sande en Milán. La apasionante vida del caballero Monroy refleja fielmente una época tan fascinante como compleja: el esplendor del Imperio español de los Austrias, la misma época de Lope y Cervantes. El protagonista de la novela pronto descubre que los ideales caballerescos y religiosos, la música y la poesía, la patria y el honor deben coexistir inevitablemente con la crueldad de la guerra, el hambre que asola al pueblo común y la iniquidad, a veces, de sus gobernantes.