Los múltiples escándalos financieros y contables que se han producido en el mundo empresarial en los últimos años han provocado un aumento de la normativa nacional e internacional que garantiza la transparencia y previene la delincuencia. En este contexto, surge la figura del oficial de cumplimiento como la persona responsable de supervisar y gestionar todo lo relativo al cumplimiento normativo y legal, pero también al cumplimiento ético y moral. Una posición que irá ganando cada vez más fuerza en empresas de todos los sectores, desde multinacionales hasta pymes y autónomos.