Con una ráfaga de viento del ala de un murciélago, la bruja se congeló. Dentro de la poción que había preparado para la princesa, añadió un nuevo ingrediente verde. Con una repentina ráfaga de viento del ala de un murciélago, la bruja se congeló. Sin darse cuenta, dentro de la poción que había preparado para la princesa, añadió un nuevo ingrediente verde y viscoso. El mal fue desterrado, pero con el remedio llegó un nuevo mundo de cabello, rizos y tirabuzones. Y ahora este cuento puede terminar, o tal vez no. 100 RECOMENDACIONES DEL PREMIO DE LA FUNDACIÓN CUATROGATOS