El reino de Cornucopia fue el más feliz del mundo. Tenía oro en abundancia, un rey con magníficos bigotes y una multitud de carniceros, pasteleros y queseros cuyos exquisitos productos hacían bailar de alegría a la gente cuando los comían. Todo era perfecto, excepto The Swamps, la región del norte donde, según la leyenda, vivía el terrorífico ickabog. Sobre ese monstruo, cualquiera con un poco de cabeza sabía que no era más que una fábula que los padres usaban para que los niños se portaran bien. Aunque lo raro de las fábulas es que a veces cobran vida propia...