Escrita durante los años en que Fiódor Dostoievski (1821-1881) vagaba por Europa, acosado por sus acreedores, enfermo y en la miseria, «El idiota» (1868) es sin duda una de las obras cumbre de la literatura. La novela, cuya trama gira en torno a la idea de representar un arquetipo de perfección moral, presenta al príncipe Myshkin —un personaje de estatura comparable a Raskólnikov en «Crimen y castigo» o Stavrogin en «Los demonios»— cuya personalidad, significativamente, da título a la obra. Myshkin, encarnación de todas las virtudes asociadas al espíritu cristiano, paradójicamente, solo consigue arruinar su propia vida y la de la mayoría de quienes acuden a él.