El entrenador en jefe de la NFL, Mike Smith, lideró una de las sorpresas más memorables en la historia de la NFL. En la temporada previa a su llegada en 2008, los Atlanta Falcons tenían un récord perdedor de 4-12 y el equipo nunca había logrado lograr dos temporadas ganadoras consecutivas en su historia. Bajo su liderazgo, los Falcons tuvieron marca de 11-5 en su primera temporada y serían un habitual en todos los contendientes a la postemporada y al campeonato, lo que le valió a Smith el premio "Entrenador del Año" en 2008.