El oráculo de María Magdalena habla de una visión de amor radical que surgió mucho antes de que el cristianismo se convirtiera en una religión formal en el siglo IV, mucho antes de que el Evangelio de María fuera condenado al ostracismo, destruido y enterrado. Cada carta —hermosa, inquietante y enigmática— contiene un mensaje de amor inclusivo destinado a toda la humanidad, que nos recuerda que estamos compuestos tanto de un ego enormemente humano como de un alma divinamente misericordiosa.