El universo entero fue creado por el poder creador de la Palabra hablada de Dios, poder que Él le dio al creyente para vivir la Palabra. La Biblia lo deja claro: lo que dices tiene poder tanto en el mundo natural como en el espiritual. Dios dice que las palabras que pronuncias, llenas de fe, pueden cambiar las circunstancias de tu vida.