Desde el nacimiento de la Quinta República, el Estado francés ha librado una guerra latente contra un sector de su población. Los jóvenes de barrios obreros, descendientes de inmigrantes poscoloniales, sufren a diario un proceso de «desinfantilización»: no se les trata como niños, sino como una amenaza para la supervivencia del sistema. ¿Cuántos de ellos han muerto como consecuencia de esta «desinfantilización»? ¿Cuántos han sido asesinados con impunidad por la policía? ¿Cuántas madres han llorado en los tribunales por sus hijos, víctimas de crímenes racistas?