Tras un devastador accidente automovilístico en el que muere su esposa, Ogi despierta en el hospital atrapado en su propio cuerpo y al cuidado de su afligida suegra. Aislado y abandonado por quienes antes lo rodeaban, el mundo de Ogi se reduce a la habitación donde ahora residen los recuerdos de su esposa: una mujer sensible que encontraba consuelo cuidando su jardín. Sin embargo, mientras Ogi permanece solo y paralizado, algo inquietante sucede tras las cuatro paredes de su habitación: día tras día, su suegra remueve la tierra del jardín, arrancando lo que su hija había plantado con tanto esmero y cavando con calma agujeros cada vez más profundos, como si buscara el fondo de un pozo invisible. En ese jardín que una vez floreció, algo más echa raíces: silencio, sospecha y venganza.