Un análisis penetrante de las diversas formas de autoengaño que se utilizan para protegernos de la ansiedad, el fracaso y el dolor. Goleman encuentra evidencias de ello en todos los niveles: desde la actividad mental individual hasta la dinámica de toda una sociedad. Entendido de esta manera, el autoengaño debe considerarse un mecanismo de defensa psicológica frente a los dolorosos ataques del mundo exterior. El cerebro humano es capaz de filtrar selectivamente la información que recibe, y de esta manera disminuye la conciencia de los recuerdos y percepciones negativas. Este mecanismo crea un punto ciego que bloquea la atención y disminuye el impacto de las decepciones. Pero aunque el autoengaño es en la mayoría de los casos beneficioso para la estabilidad psíquica y emocional ya que su función es precisamente preservarla, en ocasiones puede resultar peligroso y dañino, tanto a nivel individual como social.