Esta historia nace de las aventuras que vivieron la autora, María Alejandra Monroy, y su esposo junto a sus hijos durante la etapa del cambio de dientes; cada uno de los niños tenía un personaje favorito, una forma peculiar de dejar los dientes y una nota para El Ratón Pérez o el Hada, según el caso. Fue Natalia, la hija menor, quien llevó más allá la fantasía del Hada y El Ratón, cada carta que escribía estaba llena de inocencia, magia y demasiada imaginación. Es así como Alejandra decide inmortalizar esta hermosa etapa que vivió junto a su esposo y sus tres hijos para que ellos y los lectores, algún día, puedan repetir la historia. Esta historia promueve valores como la amistad, la empatía, la sana competencia, el amor y la unidad familiar.