En 1902, Conan Doyle rescató una nueva aventura del detective Sherlock Holmes, a pesar de que en una historia anterior lo había matado. La novela se titula El sabueso de los Baskerville, un libro que presagiaba la resurrección definitiva del más importante de los detectives, a petición de sus lectores. Esta obra es una excelente combinación de la novela de terror con la historia policial. Aunque en 1902 se le otorgó el título de señor en la Primera Guerra Mundial, Arthur Conan Doyle luchó como soldado raso.