Los antiguos chamanes mexicanos sabían cómo influir en la materia. Podían sanar a través de los sueños, transformar la vida o rejuvenecer el cuerpo. Practicaban sueños lúcidos, conocían técnicas para ver auras y podían comunicarse con sus muertos. Una sabiduría ancestral que se conserva desde hace cinco mil años, transmitida únicamente de padres a hijos. Ahora, por primera vez, el curandero Sergio Magaña revela al mundo los rituales, símbolos y técnicas oníricas que utilizaban los antiguos toltecas para penetrar en esa otra dimensión, la de los sueños, donde reside el poder de los chamanes.