El campamento de verano siempre es muy divertido y un gran lugar para hacer nuevos amigos. Así fue como conocí a mi amiga Tammy. Llevaba una semana en el campamento cuando llegó Tammy y los consejeros del campamento me pidieron que fuera su compañera. Al principio estaba muy emocionada, pero cuando me enteré de que tenía síndrome de Down, me puse un poco nerviosa. Nunca antes había conocido a nadie con síndrome de Down.