España era una cárcel. Tras el triunfo del ejército sublevado franquista en la guerra civil, decenas de miles de personas fueron detenidas e internadas en campos de concentración (plazas de toros, estadios de fútbol) y la mayoría de ellos pasaron posteriormente a los cuarteles, conventos y caserones que fueron habilitados como centros de internamiento, es decir, cárceles y prisiones. Éste es el relato de una de las personas que sufrieron la persecución franquista.