El niño interior es la suma de todas las huellas que hemos adquirido durante la infancia a través de nuestros padres y otras figuras relevantes. En particular, las heridas y los insultos sufridos durante la infancia se arraigan profundamente en el subconsciente, de modo que cuando nos convertimos en adultos, nos impiden vivir al máximo. ¿Cómo podemos entonces recuperar nuestra confianza primigenia? Según la psicoterapeuta Stefanie Stahl, tenemos que encontrar un hogar para el niño que vive dentro de nosotros.