Ernesto es muy grande, gris y tiene trompa. Un perfil inconfundible, ¿verdad? ¡Solo puede ser un elefante! Pues no. Resulta que sí es un elefante. O eso dice... Y esto de hablar al revés le da bastante vergüenza, por eso pasa la mayor parte del tiempo solo. Por suerte, tiene un buen amigo que le va a enseñar a convertir su supuesta debilidad en su mayor fortaleza.