Todos lo hemos visto en algún momento. ¿Habrían sido nuestros hijos o los de unos amigos, nuestros sobrinos? De hecho, es posible que tú mismo hayas sido la estrella de la escena cuando eras pequeño (o incluso adulto, ¡ejem!). Estamos hablando de esa criaturita que repite sin cesar '¡Es mío! ¡Es mio! ¡Es mío!', abrazando desesperadamente un juguete que no quiere compartir bajo ningún concepto. Así se nos presenta la pequeña protagonista de este disco, que no quiere que su prima se divierta con su osito de peluche o con su pelota..., y gracias a él aprenderá una valiosa lección.