Un barco llega a la isla caribeña con un siniestro cargamento. Más de setecientas mujeres y niñas secuestradas de su África natal llegan para trabajar, hasta la extenuación, en los campos de caña de azúcar y dar a luz a hijos que también se convertirán en esclavos. Kaweka es una de ellas, una niña que vivirá en carne propia el horror de la esclavitud en la hacienda del cruel Marqués de Santadoma, pero que pronto demostrará a quienes la rodean que tiene la capacidad de comulgar con Yemayá. Esta es una diosa voluble que, en ocasiones, le concede el don de la curación y le da la fuerza para liderar a sus hermanos de raza en la lucha por la libertad contra los opresores que han logrado esclavizar sus cuerpos, pero no sus almas.