Cada vez que comemos, tenemos el poder de transformar radicalmente el mundo en que vivimos. Nuestras decisiones pueden ayudar a aliviar los problemas más acuciantes de la actualidad: la crisis climática, las enfermedades infecciosas y crónicas, la explotación humana y, por supuesto, la explotación de los animales. Es innegable que informarse sobre estos temas puede resultar incómodo, pero los beneficios de hacerlo son incalculables. Se trata, literalmente, de una cuestión de vida o muerte.