Una joven embarazada baja de un tren en una estación desierta para emprender una caminata por un sendero desolado y salvaje. Una mujer se enfrenta a la soledad de su cabaña tras talar un árbol y ser derribada por una rama que cae, dejándola inmovilizada. Una madre debe abandonar su hogar para defenderse del ataque de un hombre, huyendo con su hijo atado al pecho. Los relatos de Barbara Baynton sitúan a sus protagonistas en el paisaje indómito del interior australiano, lejos de las ciudades, y los someten al aislamiento y la dureza de un entorno brutal que los obliga a luchar por su propia supervivencia día tras día, con la única compañía de sus perros. No hay ayuda, ni miradas amables, ni compasión en la naturaleza inexplorada a la que llegan los personajes de Baynton. Su único recurso es la resiliencia, la obstinación e incluso la ira. Barbara Baynton, una de las grandes pioneras de la literatura australiana y una de sus voces más destacadas y personales, muestra en estos relatos los aspectos macabros y terribles de la vida en aislamiento en un espacio que no hace concesiones.