Considerada una de las obras fundamentales del pensamiento ético occidental, Aristóteles, en el siglo IV a. C., ofrece una profunda reflexión sobre la buena vida, el significado de la virtud y la naturaleza de la felicidad. Desde una perspectiva racional y sistemática, el autor examina conceptos como el placer, el dolor, la amistad y las diversas virtudes que conforman el carácter humano. Propone que toda acción tiende a un fin y que el objetivo último de la existencia es alcanzar la eudaimonía, es decir, la verdadera plenitud o felicidad. Además de analizar la estructura del alma y el papel de la razón en la conducta moral, este tratado sigue siendo una referencia indispensable en filosofía, ética y humanismo.