Vivimos en un momento interesante. Materialmente, todo está mejor que nunca: somos más libres, más sanos y más ricos que cualquier otro pueblo en la historia de la humanidad. Sin embargo, de alguna manera todo parece ir irreparable y horriblemente jodido: el planeta se está calentando, los gobiernos están fallando, las economías se están derrumbando y todo el mundo se ofende perpetuamente en Twitter. En este momento de la historia, cuando tenemos acceso a la tecnología, la educación y la comunicación que nuestros antepasados ni siquiera podían soñar, muchos de nosotros regresamos a un sentimiento abrumador de desesperanza.